miércoles, 28 de agosto de 2013

SOLEDAD Y COMUNIDAD


Por
Dietrich Bonhoeffer

¿Para qué una iglesia?

Muchos buscan la comunidad por miedo a la soledad. Su incapacidad de soledad les empuja hacia los otros. También ciertos cristianos que no soportan estar solos por experiencias negativas consigo mismos esperan recibir ayuda en compañía de otros seres humanos. La  mayoría de las veces se ven defraudados y entonces reprochan a la comunidad lo que debería reprocharse a sí mismos. La comunidad cristiana no es un sanatorio espiritual. Refugiarse en ella huyendo de sí  mismos es convertirla en lugar de chismes y distracción, incluso bajo la apariencia de una elevada espiritualidad. Porque en realidad no se busca la comunidad sino la embriaguez que permita olvidar por un buen tiempo la propia soledad y que,  por lo mismo, sumerge al hombre en una soledad todavía más mortal. Tales tentativas tienen como resultado a anulación de la palabra de Dios y de toda experiencia auténtica, y provocan la resignación y la muerte espiritual.

El que no sepa estar solo, que tenga cuidado con la vida espiritual. 
No podrá sino hacerle daño y hacerse daño a si mismo. Solo estabas ante Dios cuando Él te llamó y solo respondiste a su llamado; solo tuviste que cargar con tu cruz, luchar y orar, y solo morirás y darás cuenta a Dios de tu vida. No puedes huir de ti mismo, porque es Dios mismo quien te ha puesto aparte. Rehusando estar solo rechazas la llamada que Cristo te hace personalmente y no podrás tomar parte en la comunidad de los llamados.

E
l que no sepa vivir en comunidad, que tenga cuidado con la soledad. Has sido llamado al seno de la iglesia y este llamado no se te ha hecho solamente a ti: llevas tu cruz, luchas y oras dentro de la comunidad de los llamados. No estás solo; incluso en la muerte y en el día del juicio no serás sino un miembro de la gran comunidad de Jesucristo. Si desprecias la comunión fraterna, rechazas la llamada de Jesucristo y tu aislamiento no te acarreará más que desgracia.

Conclusión

Sólo dentro de la comunidad podemos estar solos, y sólo aquel que sabe estar solo puede vivir en comunidad. Ambas cosas van unidas Sólo en la comunidad aprendemos la verdadera soledad, y únicamente en la soledad adquirimos realmente el sentido de la comunidad: sin embargo, no se trata de dos experiencias sucesivas, ambas comienzan al mismo tiempo: con el llamado de Jesucristo.  Querer vivir en comunidad sin estar solo es arrojarse al vacío de palabras y sentimientos, querer estar solo sin la presencia de la comunidad es caer en un abismo de vanidad, narcisismo y desesperación. El que no sepa estar solo, que tenga cuidado con la vida en comunidad.

Reflexión

El que no sepa vivir en comunidad, que tenga cuidado con su soledad. La comunidad diaria de la familia cristiana camina a la par de la soledad diaria de cada uno de sus miembros. Debe ser así. De lo contrario, individuo y comunidad se verán afectados de impotencia. 

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