domingo, 31 de agosto de 2014

EVALÚE SU IGLESIA Y LIDEARAZGO

EVALÚE SU IGLESIA Y SU LIDERAZGO

El siguiente test fue preparado por John D. Goldhammer para a evaluación de líderes o grupos. Si usted hace parte de una iglesia, las siguientes preguntas le ayudarán a entender qué clase de liderazgo gobierna la iglesia:

1. ¿Su iglesia desprecia las dudas, las críticas o ideas que difieren de su credo? Si__ No__
2. ¿Tiende a justificar o racionalizar las cosas que hace la iglesia así sean obviamente inadecuadas? SI__ No__
3. ¿A menudo se siente exhausto de actividades largas, reuniones y proyectos? SI__ No__
4. ¿La iglesia tiene sus propias palabras, clichés, eslóganes, cantos, oraciones y frases que refuerzan su punto de vista? SI__ No__
5. ¿Ve las dudas como una falta de fe, dedicación, compromiso o deslealtad? SI__ No__
6. ¿Frecuentemente "sus pensamientos" se vuelven "su enemigo?" SI__ No__
7. ¿A  menudo te encuentras haciendo más y más cosas en la iglesia de lo que habrías hecho espontáneamente? SI__ No__
8. ¿La iglesia humilla o critica a sus miembros públicamente? SI__ No__
9. ¿La iglesia tiene un sistema de maldiciones y bendiciones la por conducta? SI__ No__
10. ¿Su iglesia piensa obsesivamente que otras iglesias o personas con diferentes creencias deben ser alcanzados? SI__ No__
11. ¿Le produce temor considerar salir de su iglesia? SI__ No__
12. ¿Siente que necesita abandonar la iglesia en secreto? SI__ No__
13. ¿Se le ha dicho que algo malo puede pasarle si abandona la iglesia? SI__ No__
14. ¿Su iglesia piensa que está más cerca a la verdad que otras iglesias o que tiene la verdadera solución para los problemas del hombre? SI__ No__
15. ¿Están las ideas de sus pastores más allá de las dudas o que son sagradas? SI__ No__
16. ¿Su iglesia  cree que la obediencia y la lealtad al liderazgo deben ser incuestionables? SI__ No__
17. ¿Hay líderes en su iglesia que se sienten parte de una élite, escogidos, superiores, exclusivos? SI__ No__
18. ¿Siente usted la necesidad de convertir a otros a su iglesia, por ser la mejor? SI__ No__
19. ¿Guarda su iglesia reservas sobre su funcionamiento interno como finanzas,  enseñanzas, actividades o creencias? SI__ No__
20. ¿Cree usted que se puede ser más puro y santo en su iglesia, que en otra iglesia? SI__ No__
21. ¿Pone su iglesia su agenda sobre sus propias metas e ideales personales? SI__ No__
22. ¿Encuentra el pensamiento “nosotros-ellos”, “nosotros-contra-ellos”? SI__ No__
23. ¿Tiene su iglesia un enemigo externo muy definido? SI__ No__
24. ¿Cada vez se distancia más de su familia y amigos que no pertenecen a su iglesia o que están en desacuerdo con el credo de su iglesia? SI__ No__
25. ¿Usa su iglesia confesiones públicas que refuerzan la misión de la iglesia o su agenda? SI__ No__
26. ¿Es la comunicación interna y externa de la iglesia controlada o censurada de alguna manera SI__ No__
27. ¿Se critica, avergüenza o rebaja a los individuos que salen de la iglesia? SI__ No__
28. ¿Los miembros buscan la aprobación o piden permiso a los líderes de la iglesia aún para decisiones de la vida personal? SI__ No__
29. ¿Lo presionan para asistir a reuniones, eventos, conferencias o seminarios? ¿Y si no asiste se siente culpable? SI__ No__
30. ¿Se siente obligado a dar una porción de sus ingresos, bajo amenaza de maldiciones? SI__ No__
31.¿Son las necesidades financieras de la iglesia más importantes que su propio bienestar económico? SI__ No__
32. ¿Su iglesia tiene una estructura totalitarista: un estricto arriba-abajo y un mando centralizado? SI__ No__

JESÚS EL MESÍAS NO REINARÁ DESDE JERUSALÉN

Las Escrituras tienen una postura escatológica que, de manera general, enseña que el Milenio del que habla Apocalipsis 20:1-10 se refiere al tiempo presente de la iglesia, donde Cristo está reinando en un trono celestial, y que culminará con Su Segunda Venida. El orden y la naturaleza de los eventos, según las Escrituras,  es como sigue:

1- Gobierno actual del Mesías en un reinado espiritual. Milenio. Presente.
Cristo es el verdadero Israel de Dios, de lo cual el Israel étnico del Antiguo Pacto era un tipo o sombra. Como la Iglesia está unida a Cristo, la Iglesia también es considerada como el Israel de Dios. Esta iglesia es el único pueblo de Dios en el Nuevo Pacto, y está compuesto tan solo de creyentes en Cristo, tanto de entre los judíos, como de entre los gentiles (Ro. 2:26-29; Ro. 4:9-12; Ro. 11:17-24; Ga. 3:14-16, 22, 23-29; Ef 2:11-22).

2- La Segunda Venida de Cristo. Advenimiento. Futuro.
La Segunda Venida de Cristo será un único evento, conjuntamente con el arrebatamiento de la iglesia. Es lo que se conoce en escatología como “postribulacionismo” (Mt. 24:3-44; 2 Tes. 2:1-3).

3- Conjuntamente con Su venida habrá una resurrección general, y todos los cristianos recibiremos al Señor en el aire. Rapto. Futuro.
La Manifestación del Reino de Dios, prometido en el Antiguo Pacto, halla su cumplimiento definitivo en la persona de Cristo. Este tendría dos etapas fundamentales: Siembra, en su Primera Venida, y Cosecha, en su Segunda Venida (Mt. 13:24-30, 36-43; Mt. 13:47-50).

4- Los enemigos de Cristo serán vencidos, y será celebrado el juicio final. Juicio. Futuro.
Los autores del Nuevo Testamento interpretaron muchas profecías del Antiguo Testamento acerca de los postreros días como cumplidas plenamente en Cristo  y/o la Iglesia; ya sea en la Primera Venida, en la Segunda, o en ambas venidas presentadas como un solo evento (cp. Am. 9:11-12 con Hch. 15:14-18; Is. 65:17; 66:22 con Ap. 21:1).

5- Finalmente, el mundo actual será destruido por fuego, y los justos pasaremos a habitar en el cielo nuevo y la tierra nueva por toda la eternidad. Restauración. Futuro.

La división de la historia de la humanidad en dos etapas, esta era presente y la era venidera, como es enseñada por Cristo y Pablo, es más consistente con las Escrituras (Mt. 12:32, Mr. 10:29-30, Lc. 20:34-36). ¿Cuándo termina esta era presente y cuando comienza la era venidera? En la Segunda Venida de Cristo (Mt. 13:24-30, 37-43; Tit. 2:11-13).

La división de la historia de la humanidad en dos etapas, enseñadas en 2 Pedro 3:3-13, es también más consistente con las Escrituras. Pedro dice que el mundo de ahora será destruido por fuego el día en que ocurra el Juicio de Dios (2 P. 3:7). ¿Cuándo ocurrirá el juicio de Dios? Cuando Jesucristo vuelva (2 P. 3:8-10). En ese momento no habrá oportunidad de salvación (v.9). Con la Segunda Venida será establecida la Tierra Nueva.

El debate en torno a Apocalipsis 20:1-10 puede ser explicado como un conjunto de visiones que, aunque suceden una detrás de la otra, representan un paralelismo progresivo que atraviesa toda la nueva dispensación desde la primera venida de Cristo hasta su retorno en gloria. (Ver por ejemplo Ap. 11:15-19 con Ap. 12:1-5).

Es por esta razón que la enseñanza de Cristo respecto al juicio final en Mateo 25:31-46 excluye cualquier reino terrenal intermedio entre la segunda venida y el estado eterno.

Si no hay milenio en la tierra, a diferencia de lo que piensan los dispensacionalistas, tampoco es necesario que Israel reclame derecho divino sobre la tierra que alguna vez adquirió y que piensan Mesías reinará desde allí. Esta promesa del reino fue condicionada a la obediencia de Israel, la cual le fue quitada por no cumplirle a Dios (Mat.21:43).

JESÚS COMO MODELO DE AUTORIDAD ESPIRITUAL

JESÚS COMO MODELO DE LÍDER

Jesús legitimó la autoridad espiritual, pero no para adquirir poder o para controlar y manipular a otros. Dio una perspectiva balanceada sobre el propósito de la autoridad cuando dijo: “Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos” (Mat.23:8), y “El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca” (Jn.7:18ª). La hermandad, o sea el servicio entre los creyentes y la gloria de Dios son elementos esenciales del ministerio cristiano. No el egoísmo ni la gloria personal. Veamos algunas características de Jesús:

- Jesús no se preocupaba por su apariencia.
El andaba entre las prostitutas, los recaudadores de impuestos corruptos. Acusó el legalismo de los fariseos que enseñaban como “doctrinas, mandamientos de hombres” (Mat.15:9) y comparaba su apariencia hipócrita hacia la rectitud como “sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia” (Mat.23:27).

- Jesús no tuvo una actitud paranoica.
Su ministerio fue totalmente abierto al público.  Cuando fue interrogado le preguntaron acerca de su doctrina y él dijo: “yo públicamente he hablado al mundo… ¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído…” (Jn.18:19-24).

- Jesús no tuvo temor de criticar a los líderes religiosos por sus falsas doctrinas (Mat.15:1-9; 23:1-39ss).  Cuando fue confrontado con críticas o con preguntas capciosas para desacreditarlo, sus respuestas no fueron guardar silencio o desviar la atención,  El siempre dio respuestas escriturales y razonables a sus detractores. (Luc. 7:36-47; Mat.19:3-9).

- Jesús respaldó los estándares altos de la ley, pero también consideró las necesidades básicas de la gente antes que las reglas (Mat.12:1-13; Mar.2:23-3:5). Las Escrituras son claras al declarar que ninguno dejará de pecar en esta vida (Jn.5:24; 6:37-40), un tema desarrollado por Pablo en sus epístolas, y por Juan (1Jn.5:10-13). Los fariseos, líderes esencialmente abusadores espirituales, fueron desbalanceados en su percepción de qué era lo que más le importaba a Dios. Jesús les dijo: “…porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe…” (Mat.23:23).

Permita Dios que podamos ejercer nuestro ministerio como él lo ejerció y así poder servir a otros y honrar a Dios.

EL ABUSO DE AUTORIDAD ESPIRITUAL EN LAS ESCRITURAS

El abuso de autoridad espiritual es un problema moral que se justifica con textos bíblicos mal interpretados. El hecho de que en los últimos años las iglesias estén fallando en presentar una doctrina sana sobre la autoridad las ha llevado a practicar varias características que son típicas de las sectas.

El abuso de autoridad espiritual puede presentarse en el contexto de iglesias con doctrina sana, predicaciones bíblicas o conservadoras. Todo lo que se necesita, para que haya abuso espiritual, es un líder megalómano que no le rinde cuentas a nadie, y por lo tanto, difícil de confrontar.

Cuando la autoridad de un líder es ilimitada, cuando no tiene a quien rendir cuentas, o evita responsabilizarse con una denominación, o entidad que lo acompañe, termina generalmente adquiriendo un complejo mesiánico para luego sufrir de megalomanía, una debilidad moral que se caracteriza por la sobreestimación de las capacidades propias. Esta clase de líder cree poseer una fuerza espiritual muy superior a la de los demás y puede moverse desde una simple sobrevaloración de sí mismo hasta la magalomanía crónica.

Para el líder megalómano el mundo exterior está poblado de enemigos contra el mismo y su iglesia. Hay un pensamiento de "nosotros contra ellos" que permea todos sus discursos.  Como consecuencia, aparece la idea de que debe existir una razón de peso que lo impulsa a preocuparse excesivamente por él y su iglesia.

Sufre de delirios de grandeza hasta adoptar títulos de  liderazgos históricos haciéndose llamar profeta, apóstol, patriarca o cualquier otro título que lo ubique por encima de la mayoría. Un buen ejemplo contemporáneo es el famoso y hereje movimiento de la "Reforma Apostólica". La megalomanía también está relacionada con la paranoia (un delirio de persecución) y la victimización, "todos me odian".

En la documentación histórica de las Sagradas Escrituras se han registrado casos de líderes megalómanos. Estos líderes que debían ejercer su oficio con el fin de guiar y servir al pueblo, además de glorificar a Dios, terminaron destruyendo los derechos de sus seguidores, su bienestar espiritual y emocional, además de robarle la gloria a Dios.
Veamos algunos ejemplos bíblicos de esta conducta siempre condenada por los profetas, Jesús y los apóstoles.

En el Antiguo Testamento

- Saúl con la obsesión de ser el más importante y su miedo a perder su posición (1Samuel 16:1-2). En este caso, vemos que el problema de Saúl era su codicia por el poder. Amenazó al profeta Samuel si éste le declarara que había sido desechado por Dios como rey.

- Jeroboam con su sistema religioso controla a las multitudes para guardar su posición (1Reyes 13:3-4). En este caso se añade el deseo desenfrenado de detener a un profeta de Dios por sus profecías en contra de su actitud.

- Los Sacerdotes y profetas maltratando desde una posición religiosa (Jeremías 6:13-14). Este es uno de los pasajes donde es más evidente el abuso espiritual y donde hay más reprensión por parte de Dios. Estos líderes aconsejan al pueblo de Dios para que ignore sus necesidades reales ofreciéndole placebos en forma de respuestas fáciles y mediáticas (antigua versión de la hereje teología de la prosperidad).

- Otro caso son los líderes religiosos que no cumplían debidamente con su ministerio (Ez. 34:1-9,17-19). Dios los reprende duramente por descuidar su trabajo y por explotar a su pueblo para beneficio propio.

En el Nuevo Testamento.

En los registros del N.T. vemos también algunos líderes megalómanos que aprovechando su posición abusaron de su autoridad creando distorsiones en la forma cómo las personas se deben relacionar entre sí y con Dios.

- Los líderes ambiciosos. Jesús reaccionó con indignación contra los ladrones en el templo por abusar de las necesidades del pueblo para sus propios deseos egoístas (Jn 2:13-16).

- Los líderes legalístas. Jesús estuvo enfadado con aquellos que estaban más atentos a las leyes que a las necesidades del pueblo (Mr.3:1-5).

- Los discípulos. Antes de que Jesús anunciara su muerte sus discípulos ya estaban siendo atraídos por la autoridad que adquirirían a su lado. Sin embargo, con estas palabras Jesús estaba indicando la gran diferencia que había entre la autoridad que empleaba el mundo y aquella que prevalecía en Su reino. La autoridad de sus discípulos no debería ser ejercida de la misma forma como se ejercía en el mundo. Los discípulos están siempre en una relación diferente unos a otros, son hermanos, hijos de un Padre, miembros uno de otros. Jesús lo dijo claramente “…porque uno es vuestro Maestro, y todos vosotros sois hermanos” (Mateo 23:8).

- Los líderes manipuladores. En este texto Jesús describe el abuso espiritual en gran detalle (Mat.23). Los líderes religiosos que exigen el esfuerzo de la gente, ofrecen un dios que no levanta las cargas, sino que les coloca otras cargas que son más pesadas, lo que normalmente se denomina legalismo (Mt.11:28-30, 23:1-4; Luc.22:25-26).

- Los altos mandos religiosos y estatales. Esteban llamó a los líderes judíos a hacerse responsables por sus actitudes abusivas. Su testimonio de Cristo, de quienes ellos habían abusado, los exasperó a tal punto que lo apedrearon hasta morir (Hech. 7:51-56).

- Los legalistas. La epístola de Pablo a los Gálatas tiene el propósito de exhortar a los líderes cristianos a que vuelvan a la base del cristianismo bíblico sobre la gracia y abandonen el legalísimo.

- Los que se creen amos de los demás. Pablo les recuerda a los corintios acerca de su autoridad apostólica, “No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes”  (2Co. 1:24).  En la misma carta describe su desaprobación, de cómo los corintios aceptaban a ciertos líderes “Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas” (2Co.1:24).

- Los que usan el dominio sobre los demás. Pedro también está atento de advertir a los líderes a: “apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (1Pe.5:2,3).

- Los que que aman estar sobre los demás. Juan en su tercera epístola hace referencia a un líder llamado Diótrefes que le gustaba tener el primer lugar entre sus hermanos, que se oponía a que sus discípulos recibieran a Juan y a los suyos, y que expulsaba de la iglesia a los que disentían con él.  Este es un claro ejemplo de alguien que sin lugar a dudas abusaba de sus seguidores intimidándolos si no se sometían a su voluntad.

Por veinte siglos la iglesia ha ignorado estos ejemplos de megalomanía. Es claro que Jesús y los apóstoles estaban conscientes del peligro de que se desarrollara una autoridad abusiva y megalómana en las iglesias. Por eso el llamado a los pastores no es la de adueñarse de las iglesias y sus asistentes, sino cultivar la responsabilidad de que los creyentes se soporten unos a otros, confiesen sus pecados unos a otros, se amonesten, se exhorten y sean testigos fieles a Jesucristo ministrando las necesidades espirituales en un mundo herido.

DINÁMICA DEL ABUSO DE AUTORIDAD ESPIRITUAL

El abuso de la autoridad espiritual funciona a partir de un uso inadecuado de la autoridad que identificamos como “poder abusivo”.  Esta dinámica del poder se desarrolla  en la iglesia  por causa de una doble moral apoyada por la manipulación y el autoritarismo.  Sin embargo, para que la manipulación y el autoritarismo sean posibles es necesario que se maneje una comunicación, que por lo general se caracteriza por las “reglas tácitas” y por la “contradicción”. Se entiende por “reglas tácitas” todas aquellas reglas que no son explícitas, es decir reglas que existen pero que por su carácter evidentemente inmoral, no se expresan.  La “comunicación contradictoria”, es a su vez, aquella comunicación con doble sentido.  Se dice algo sin mucha claridad para no crear compromiso y poder así cambiar las reglas.  El fin de esta clase de comunicación es hacer posible la manipulación y el autoritarismo.

El abuso de autoridad espiritual se puede presentar de dos formas: La primera sucede cuando un líder usa su posición para controlar o dominar a otra persona o a un grupo para su beneficio personal.  Esta actitud incluye el avasallamiento de los sentimientos y opiniones de sus seguidores, sin considerar sus apreciaciones, o crecimiento espiritual.  En este caso, la autoridad se usa para reforzar una  posición o las necesidades del líder atropellando a quienes lidera.  Esta clase de abuso es supremamente sutil; por esa razón, es necesario reflexionar al respecto. La segunda forma de abuso se presenta cuando se emplea la espiritualidad para hacer que otras personas vivan según ciertas “normas”, buscando que ellas tengan un mejor “desempeño espiritual” sin  considerar su bienestar personal de una forma integral.

¿QUÉ ES ABUSO ESPIRITUAL?


Definir el abuso de autoridad no es una tarea fácil, ya que para algunos una actitud que puede ser abusiva, para otros puede no serlo; lo que una persona considera un exceso en los límites de autoridad, para otra puede ser algo totalmente normal y aceptable.

Para definir el abuso podríamos decir entonces éste se presenta cuando una persona maltrata, explota o engaña a otra, dejando a un lado la consideración, el respeto y la justicia.

Partiendo de esta descripción, abuso espiritual se ocurre cuando este abuso se presenta en un contexto religioso o espiritual como en las iglesias, movimientos paraeclesiales, instituciones interdenominacionales o de formación religiosa. Es decir, en contextos donde se considera la dirección de Dios como un factor determinante para la vida. Esto es lo que hace que el abuso en este contexto sea tan dañino y difícil de detectar en lo que corresponde a los límites que deben enmarcar la normalidad de tal dirección. Dañino también, porque la persona está buscando a través de la dirección de Dios un estilo de vida que provea significado y propósito, más allá de lo temporal; y difícil de detectar, porque es Dios quien dirige la vida de estas personas, lo que hace creer que todo lo que se dice y se hace de parte de los líderes espirituales es permitido y auspiciado por Dios.

jueves, 28 de agosto de 2014

JERUSALÉN NO ES NI SERÁ CIUDAD DE PAZ

En el A.T. Jerusalén personificó la promesa de la tierra. Todo lo que se había prometido concerniente a la tierra, seguridad, paz y prosperidad, dependía de la OBEDIENCIA de la ciudad de Jerusalén como Ciudad de Dios. Porque sólo donde Dios moraba existiría esa calidad esencial de santidad necesaria para poseer la tierra. Con razón, entonces, que toda la atención se enfocaba en Jerusalén. Las esperanzas de Israel para obtener salvación, libertad, y paz, estaban incorporadas al destino de esa ciudad. Sin embargo, en la era neotestamentaria le ocurrirían trágicos eventos a esa ciudad. La ciudad “eterna” fue destruida como cualquier ciudad temporal de la historia universal. El aparato bélico del imperio Romano arrasó con la “Ciudad de la Paz”.

Las promesas no fueron cumplidas en la Jerusalén geográfica porque su gente respondió a Jesús tal como lo hicieron con los profetas que Dios les envió a lo largo de la historia: “!Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían!” (Mat.23:37). La consecuencia de esta respuesta hostil a Jesús es pérdida de la tierra, ya que el reino de Dios les será quitado (21:33-44). Los líderes de Israel no entendieron cómo recibir la herencia de la tierra ni cómo saber las condiciones necesarias para para recibir la paz prometida (Luc.19:42). Dios había visitado a Jerusalén en la persona de su Hijo, y Jesús había deseado reunir a los hijos de Jerusalén “como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas”, pero ellos no tenían el deseo de que eso sucediera. Por consiguiente, Jerusalén quedó abandonada, desprovista de la presencia prometida de Dios, y expuesta al juicio horrendo (Mat.23:37;Luc.23:28ss). Inclusive el templo sería destruido, y vendrían días de venganza (Mat.24; Luc.21). En lugar de prosperidad, vendría una terrible destrucción; en lugar de paz, violencia; en lugar de regocijo, llanto. Jesús lloró por Jerusalén a causa del futuro que vendría sobre ella (Luc.19:41ss).