"Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá" (S. Lucas 12:45-48 RVR1960).
En estos últimos días me han preguntado ¿Por qué estoy siendo tan exigente y crítico con Israel y la iglesia dispensacionalísta a causa de su genocidio contra los palestinos en Gaza, y casi no digo nada en contra de estos?
Pues bien, hay sólo una razón, y es que estoy aplicando un principio de ética cristiana que dice: "al que más se le da, más se le demanda". Principio que usaron los profetas y Jesús para exhortar a su pueblo Israel como poseedora de la Ley de Dios y que también usó Pablo con la iglesia como poseedora del Evangelio.
Todo creyente debe aplicar este principio, no sólo a estos dos pueblos, Israel y la Iglesia, sino también a su propia vida, "si se te ha dado más, se te va a demandar más".
En nuestro caso, Israel es más responsable porque recibió más de Dios, así lo dice este texto de Lucas donde Israel es el siervo que ha golpeado a los profetas, se ha dedicado a llevar una vida libertina y ha rechazado, matando a Jesus el Mesías.
Las consecuencias de esta incredulidad las describe Jesus diciendo que los castigará duramente, los pondrá con los infieles y recibirán muchos azotes. Sin embargo los que no sabían de la Ley e hicieron cosas dignas de azotes como los gentiles (incluidos los palestinos) serán azotados poco.
Este mismo principió lo usa Pablo en su epístola a los Romanos 2:17-23; 3:1-2 y 9:4-5. Donde coloca sobre Israel la mayor responsabilidad por el privilegio de haber sido escogido dándosele la adopción, la gloria, el pacto, la ley, el culto, las promesas y los patriarcas de los cuales vino el Mesías.
Es por esta razón que escribo más sobre el pecado de Israel, porque tiene mayor responsabilidad y azoto menos a los palestinos, que se les ha dado mucho menos.
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