JESÚS COMO MODELO DE LÍDER
Jesús legitimó la autoridad espiritual, pero no para adquirir poder o para controlar y manipular a otros. Dio una perspectiva balanceada sobre el propósito de la autoridad cuando dijo: “Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos” (Mat.23:8), y “El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca” (Jn.7:18ª). La hermandad, o sea el servicio entre los creyentes y la gloria de Dios son elementos esenciales del ministerio cristiano. No el egoísmo ni la gloria personal. Veamos algunas características de Jesús:
- Jesús no se preocupaba por su apariencia.
El andaba entre las prostitutas, los recaudadores de impuestos corruptos. Acusó el legalismo de los fariseos que enseñaban como “doctrinas, mandamientos de hombres” (Mat.15:9) y comparaba su apariencia hipócrita hacia la rectitud como “sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia” (Mat.23:27).
- Jesús no tuvo una actitud paranoica.
Su ministerio fue totalmente abierto al público. Cuando fue interrogado le preguntaron acerca de su doctrina y él dijo: “yo públicamente he hablado al mundo… ¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído…” (Jn.18:19-24).
- Jesús no tuvo temor de criticar a los líderes religiosos por sus falsas doctrinas (Mat.15:1-9; 23:1-39ss). Cuando fue confrontado con críticas o con preguntas capciosas para desacreditarlo, sus respuestas no fueron guardar silencio o desviar la atención, El siempre dio respuestas escriturales y razonables a sus detractores. (Luc. 7:36-47; Mat.19:3-9).
- Jesús respaldó los estándares altos de la ley, pero también consideró las necesidades básicas de la gente antes que las reglas (Mat.12:1-13; Mar.2:23-3:5). Las Escrituras son claras al declarar que ninguno dejará de pecar en esta vida (Jn.5:24; 6:37-40), un tema desarrollado por Pablo en sus epístolas, y por Juan (1Jn.5:10-13). Los fariseos, líderes esencialmente abusadores espirituales, fueron desbalanceados en su percepción de qué era lo que más le importaba a Dios. Jesús les dijo: “…porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe…” (Mat.23:23).
Permita Dios que podamos ejercer nuestro ministerio como él lo ejerció y así poder servir a otros y honrar a Dios.
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