jueves, 24 de julio de 2014

JESÚS Y LAS PRÁCTICAS JUDAIZANTES 4

JESÚS E ISRAEL
Tabla genealógica de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: (‭Mateo‬ ‭1‬:‭1‬ NVI).

Mateo al relacionar a Jesús con Abraham declara que la promesa de Dios de bendecir a las naciones se cumple ahora por medio de Jesús. Se ofrece una muestra temprana de esta promesa cumplida cuando los sabios de Oriente vienen a adorar a Jesús (Mt. 2). Más tarde, Jesús anuncia proféticamente que "muchos vendrán del Oriente y del Occidente, y participarán en el banquete con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos" (8:11). Luego, en la conclusión del Evangelio, Jesús encomienda a sus discípulos a hacer "discípulos de todas las naciones" (28:19). Por medio de Jesús, Hijo de Abraham, todas las naciones son bendecidas y la promesa a Abraham se cumple.

Si Jesús es por quién se cumplen las promesas, entonces Jesús representa todo lo que un verdadero descendiente de Abraham debería ser. Jesús es , por lo tanto, el verdadero Israel; el que es y hace todo lo que ISRAEL tenía que ser y hacer. El ISRAEL histórico fracasó, y las promesas no llegaron a cumplirse por medio de los israelitas. Más bien, los profetas decretaron juicio y exilio, e Isaías declaró que  sólo un remanente volvería (Is.10:22). Ahora, Mateo proclama que el juicio a ISRAEL por medio del exilio encuentra su respuesta y esperanza en el nacimiento de Jesús desde la deportación de Babilonia hasta el Cristo. Jesús es el remanente que representa la esperanza y el renacimiento de Israel anunciados por los profetas. El es Israel, Hijo de Abraham. El prometido Hijo de David representaría en forma personificada a Israel, por medio del cual las naciones serían bendecidas. Isaías ya lo había dicho: "Del tronco de Isaí brotara un retoño" (Is.11:1). Esta promesa encuentra su cumplimiento en Jesús. Este es el Hijo de Dios y su trono es eterno (2Sam.7:14).

Las bendiciones prometidas a ISRAEL en el Antiguo Testamento encuentran su cumplimiento solo por medio de Jesús. El es Israel, la representación personificada del verdadero Israel y rey de Israel, Hijo de Abraham e Hijo de David.

Las promesas de Dios son para Israel, pero Israel no es constituido simplemente por derecho natural o de primogenitura. Las bendiciones no son automáticamente garantizadas si preserva la pureza del banco genético israelita o judío, o se mantiene sin tacha el árbol genealógico. Es Dios quien decide quién pertenece a Israel. Por eso es que encontramos gentiles en la genealogía de Jesús como Tamar, y Rahab, las cananeas, Ruth la moabita y Betsabe, la esposa de un hitita.

Dios escogió un pueblo universal, no limitado a la pureza racial. Dios incorporó gentiles a su genealogía. Por eso Israel ya no puede ser definido sin Jesucristo.  Esto es lo que quiso decir Pablo cuando afirmo: " no todos los que descienden de Israel son Israel (Ro.9:6). Decir que se tiene a Abrahám por padre nunca fue justificación suficiente para apropiarse de las promesas del pacto, ya que "aún de estas piedras Dios es capaz de darle hijos a Abraham" (Mt.3:9). No es ascendencia, es fe, no es un logro humano sino un regalo, elección y llamado de Dios en Jesucristo solamente.

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